Una guia ayudará a municipios y agricultores a reducir los daños hechos por jabalíes

Cercados eléctricos, elementos disuasivos olfativos o acústicos, adaptación del mobiliario urbano, sistemas de captura o campañas de sensibilización, son algunas de las medidas propuestas por la Diputación de Barcelona y la Generalitat

La existencia de jabalíes en zonas urbanas y carreteras es muy habitual en varias zonas de Cataluña y también al ámbito metropolitano. En muchos casos los ganaderos y los ayuntamientos optan para aplicar medidas para frenar su invasión en las ciudades o a los campos pero en algunos casos se hace de manera errónea.

Ante la demanda creciente de consultas de los entes locales a la Diputación de Barcelona y la Generalitat, estas dos instituciones han unido esfuerzos para ordenar y transmitir conocimiento sobre medidas efectivas para reducir los daños de los animales salvajes en Cataluña. En concreto, han publicado una guía para ayudar ganaderos y ayuntamientos a reducir los daños provocados por estos animales, sobre todo por los jabalíes.

En una rueda de prensa al castillo de Talamanca (lo Bages), este miércoles por la mañana, el diputado adjunto de Espacios Naturales de la Diputación de Barcelona, Jesús Calderer, ha afirmado que la guía se crea porque “detectamos que había muchas medidas que se aplicaban pero que no teníamos claro que funcionaran”. Por este motivo se ha querido recoger en un documento que además de ser físico también tendrá el formato digital en un web que se pondrá en marcha a principios del 2019.

Calderero ha añadido que se trata “de una guía viva que tiene que ir incorporando novedades”. Desde la Diputación se ofrecerá asesoramiento en los Ayuntamientos y formación a los técnicos municipales, así como apoyo económico para implementar algunas de las medidas propuestas.

Efectividad y sensibilización

En muchos casos las medidas que se aplican para evitar que los animales entren a campos y casas no son las adecuadas. Por eso, a la guía hay una ficha detallada para cada una de las propuestas donde se explica como se tiene que aplicar en función de la zona y el animal. Por ejemplo se contempla la instalación de cierres perimetrales, cercados eléctricos, elementos disuasivos olfativos o acústicos, adaptación del mobiliario urbano, sistemas de captura o campañas de sensibilización ciudadana.

La directora general de Ecosistemas Forestales y Gestión del Medio de la Generalitat, Montserrat Barniol, ha explicado que la guía “tiene que ser el máximo de efectiva para poder prevenir los daños y mejoras de las condiciones de las especies”. En este sentido, Carme Rosell, de la empresa encargada del proyecto, ha insistido en el hecho que “estas medidas que se proponen son para prevenir daños pero también para convivir mejor con especies salvajes que están aumentando en todo Europa”.

“En algunos casos tenemos que cambiar el comportamiento de las personas para evitar cambiar la condición salvaje de los animales”, ha asegurado Rosell, refiriéndose al hecho de no dar de comer a los cerdos jabalíes, una práctica fuerza habitual pero que no es efectiva. “Los jabalíes pueden encontrar todo el alimento que necesitan al bosque”, ha añadido. Las medidas pues, van dirigidas sobre todo al jabalí que Rosell ha apuntado que “es la especie más problemática” pero también por los corzos, los ciervos, el gamo o los conejos.

A Barcelona, sensibilizar y alejar la comida

En la presentación del catálogo de medidas para reducir los daños provocados por los jabalíes, la Diputación también ha señalado medidas concretas para Barcelona. En el caso de la capital catalana, el ente provincial insta a evitar que los animales tengan acceso al pienso de las colonias de gatos de los distritos de montaña.

Por otro lado, la Diputación también pide insistir en la sensibilización ciudadana para transmitir a los vecinos que es perjudicial dar de comer a los jabalíes directamente o facilitar que tengan acceso a alimentos. Las dos medidas van en la línea del plan de acción desarrollado por el Ayuntamiento de Barcelona.

La estrategia del consistorio también implica bloquear papeleras y contenedores en las zonas donde los jabalíes van a buscar comer y la modificación de algunas zonas verdes para hacerlas menos atractivas por los animales. También el desbroce de zonas verdes, que según el Ayuntamiento han tenido un efecto disuasivo del acceso de los jabalíes a la zona urbana. Además, durante el 2016 se capturaron 42 jabalíes que habían accedido al casco urbano y el 2017 se capturaron 34.

Un estudio de la UVic identificará las estrategias de adaptación al cambio climático de la ganadería extensiva

El proyecto lo llevan a cabo investigadores de la Cátedra de Agroecología y Sistemas Alimentarios con el apoyo de la FundaciónBiodiversidad

Investigadores de la Cátedra de Agroecología y Sistemas Alimentarios de la UVic-UCC han puesto en marcha un proyecto para identificar como se adaptan al cambio climático las personas que se dedican a la ganadería extensiva al Estado español. La iniciativa la llevan a cabo la directora de la Cátedra, Marta Rivera, y los investigadores Marina Di Masso, Elisa Oteros y Feliu López, así como Elsa Valera, del Centro de Investigación en Economía y Desarrollo Agroalimentario (CREDA-UPC-*IRTA). El proyecto cuenta con el apoyo de la Fundación Biodiversidad del Ministerio para la Transición Ecológica, que trabaja para preservar el patrimonio natural y la biodiversidad, actuar ante el cambio climático e impulsar la economía verde.

El estudio parte de la evidencia que la ganadería extensiva en el Mediterráneo es “un sector marginalitzat, a menudo tildado de obsoleto, que ve su viabilidad muy amenazada, pero que a la vez muestra una gran capacidad de adaptación”, según explica Marta Rivera. Un ejemplo sería la utilización de recursos que de otro modo no se usarían, como por ejemplo las zonas de pasto de montaña que, en palabras de Feliu López, “contribuyen a la conservación del paisaje, su biodiversidad y la identidad cultural, y ayudan a controlar los incendios forestales, regular los ciclos del agua y la calidad del suelo”. También es una muestra la generación de “productos alimentarios locales con tradición cultural, de gran calidad y más saludables, que cada vez son más apreciados”. Por ejemplo, apunta López, “cada vez hay más evidencias que apuntan que la carne de animales de pasto es más cardiosaludable”.

Mirada social en un contexto de cambio global

Los investigadores trabajarán hasta junio de 2019 para profundizar el análisis de estas y otras estrategias de adaptación al cambio que, según López, “se basan en el conocimiento tradicional” de los ganaderos y las ganaderas extensivos. El estudio aportará una mirada social a la realidad de este colectivo en un contexto de cambio global e identificará las principales fuerzas de cambio de este sector a todo el Estado, con especial atención en la zona del Mediterráneo donde, según indica Rivera, “las proyecciones de cambio climático son muy preocupantes”.

La base del estudio serán las entrevistas que se harán a informantes clave de todo España, como por ejemplo técnicos de asociaciones ganaderas y de la administración pública, así como a los mismos ganaderos y ganaderas. El análisis de estas entrevistas junto con una revisión de la bibliografía previa permitirán obtener unas conclusiones que se presentarán en el marco de unas jornadas organizadas en el marco del proyecto por la Oficina Española del Cambio Climático.

Reivindican los viejos caminos ganaderos como bien de país

«Hay que avanzar en la clasificación de los caminos ganaderos de Cataluña», señalaba ayer el director de la Fundación del Mundo Rural, Marc Riera, en las conclusiones del primer Congreso de trashumancia y caminos ganaderos de Cataluña. Estas viejas rutas aparecen hoy como un patrimonio a revalorar y proteger. La sala de plenos del Ayuntamiento del Brezo acogió ayer este acto de la Asociación del mundo rural y el Instituto para el desarrollo y la promoción del Alto Pirineo y el Aran, dos entidades que velan por la potenciación y promoción del mundo rural.

En este acto también se dio a conocer el proyecto de recuperación de dos rutas antiguas de gran importancia para el territorio, como son el Camino de los Buenos Hombres y el proyecto de Camino de la Marina, con inicio en Santa Margarida i els Monjos y final a la población ceretana de Llívia.

Las conclusiones del congreso también indican que hay que pensar en una gestión económica que se puede derivar de esta actividad turística y el reconocimiento al mundo ganadero.

El alcalde del Brezo, Enric Canela destacó en la presentación del acto que municipios como el suyo, todo y la proximidad a Barcelona, luchan para mantener la actividad agrícola y no depender de la presión humana y turística.

El director del IDAPA, Pere Porta, por su parte, celebra la importancia de actas como este para aglutinar conocimiento y generar debate entre los entes implicados, las instituciones y la ciudadanía.

Borja Segura, director coordinador del proyecto Camino de los Buenos Hombres, que va de Berga a Arieja (Francia), destaca los más de 20 años que se lleva desarrollando este itinerario desde una vertiente ganadera y turístico.

Otra de las prestaciones de esta jornada tenía como eje central el Camino de la Marina, mostrado por Xavier Avendaño, el camino de trashumancia más antiguo que hay en Cataluña, según la documentación histórica encontrada hasta el momento. Según Avendaño, es un proyecto mucho más joven que el anterior, con inicio en 2015, motivo por el cual todavía no hay tracks, todo y la demanda existente, y apenas ahora se está iniciando la señalética para indicar el camino.

Este camino va de Santa Margarida i els Monjos en Llívia, en la Cataluña Norte, y tiene Lluçà como punto de central del gran recorrido. Para poder dar a conocer este nuevo camino de trashumancia por usos turísticos y ganaderos se constituirá una asociación con presencia de las tres localidades y los establecimientos turísticos que se quieran asociar.

El queso de cabra pirenaica

La cabra pirenaica no rinde mucho y no pasa demasiado tiempo en el establo. ¿Por qué entonces hay dos jóvenes ganaderos en Lluçà empeñados en hacer quesos con su leche? La respuesta está en el sabor

“Una cabra no es un perro”, dice Jordi Compte, “cuando te acercas por primera vez es posible que se asusten, no son vacas ni caballos que acostumbrados a tratar con humanos. Desde la óptica de ciudad puede parecer difícil de creer, pero nunca me han dado un pisotón ni me han clavado un cuerno”. Compte las conoce bien: su rebaño de cabras pirenaicas es su proyecto de vida, y también una extensión de su familia. Un proyecto que comparte con su vecino y socio Jordi Costa, con el que se turnan para el cuidado de los animales.

Costa ordeña y Compte hace los quesos, que comercializan como Formatges de Lluçà. El uno es payés de pura cepa; en el caso de Compte su padre había nacido en el Lluçanés y aún conservaba la finca familiar, pero él era hijo de la ciudad. Tras estudiar Humanidades, volvió al hogar ancestral. Le gustaba más el campo, y buscaba también una salida laboral. Estuvo catalogando patrimonio, pero cada vez iba viendo que su camino pasaba por la ganadería. “No tenía experiencia, ayudaba donde podía. Luego surgió la posibilidad de hacer un curso profesional de quesero”.

Las primeras pruebas fueron en 2014 y hoy la quesería puede generar 250 kilos al año, aunque su producción todavía está por debajo. Sólo elaboran queso de cabra de marzo a abril, y el resto del año trabajan con leche de oveja y de vaca, que compran a otros ganaderos locales. Todo el queso que producen es de leche cruda. Se necesitan entre cinco y ocho litros de leche para elaborar cada uno de sus quesos, una cantidad que una cabra no produce ni por asomo en un día.

El hermano de Compte, Roger, periodista y bloguero gastronómico -él fue quién hace tres años un día nos contó en tono divertido que a su hermano “le había dado por hacer quesos”- explica en su blog que el Compte rural se enroló en los cursos del Consorcio del Llusanés. El Llusanés, por cierto, es, o mejor dicho será, la comarca más nueva de Cataluña y una de las más pequeñas, con sólo trece municipios (cinco de los cuales votaron en referéndum contra de esta nueva organización territorial y podrían desvincularse de la misma), si prospera la ley del Parlament que tiene que constituirla como tal.

Comarca o no, sigue siendo una zona poco conocida de la comunidad, a medio camino –según dice en tono algo resignado la página de turismo- a medio camino entre la Cataluña del trigo y la de la vid. El atractivo gastronómico más conocido de la zona está en Els Casals, en Sagàs, una estrella Michelin, muy centrado en la ganadería y la agricultura sostenibles. Pero si en Els Casals la estrella es el cerdo (la evocación de su sobrasada me hace salivar cual perro de Pavlov al escribir esto), Compte y Costa prefirieron optar por las cabras. Y no por unas cabras cualquiera.

“Nuestro rebaño es de cabras pirenaicas, una especie autóctona que estaba en peligro de extinción, y que da una leche muy buena para convertirla en queso. Nos dicen los que saben que el sabor predominante de nuestro queso estrella, el Batall es… a leche de cabra”. Hubo que traer a los animales de Ainsa, y se alimentan sobre todo de lo que comen paciendo por los bosques.

“El pastoreo en bosques nos beneficia a todos. Si las cabras pacen por el bosque se comen los arbustos y las malas hierbas que en verano podrían alimentar un incendio. Es una prevención contra el fuego mucho más efectiva que las hechas por manos humanas. Pero aún nos cuesta un poco hacer entenderlo.” Compte y Costa han llegado a acuerdos con algunos propietarios de bosques para que les dejen pacer en ellos, pero algunos lo ven con recelo aún. Y es un trabajo físicamente exigente, que les exige a veces subir a lugares con poco acceso (tengo que llamar a Compte en varias ocasiones para hacer este reportaje porque, efectivamente, la cabra tira al monte y allí no hay cobertura).

Además, las cabras no entienden de vacaciones ni de tiempo inclemente, y aunque Costa y Compte se turnan para sacarlas, también cultivan algunas leguminosas para los pocos días del año en los que es totalmente imposible el pastoreo. “Se portan bastante bien, pero nos gustaría que rindieran algo más. Todo llegará, según vayamos viendo cuáles son las que más dan”. Compte dedica muchas horas a su rebaño, que consta de 80 hembras y cuatro machos. También venden los cabritos que nacen en primavera. “Todo es estacional”, cuenta. “Nos hemos acostumbrado a tener queso todo el año, cuando en realidad no puede ser así”.

Como su licencia es de elaboradores artesanos, venden en el circuito de proximidad. “Llega un poquito a Vic y algo a Barcelona, pero no demasiado. Nuestra ambición es ser pequeños. ¡No podríamos hacer lo mismo con 500 cabras!”. Se puede encontrar un poco de este tesoro en Via Làctia (C. Fusina 30, Vic), a 6 euros la pieza de unos 250 g.

No podíamos quedarnos sin saber qué les parece lo más gratificante de trabajar con estos animales. “Que hagamos tan poca producción casi obliga a quién quiere probar nuestros quesos a venir y conocer como trabajamos in situ. Nos encanta que la gente nos llame y venga. Y además, si vendiéramos en Barcelona, tendríamos que doblar los precios. Queremos vivir en el territorio, que nuestras familias se queden aquí.”. Ser micro, en fin, para llevar una vida macro.

Caminos ganaderos

Del XIX, Albert Fàbrega comenta la red racional de carreteras: el 1805 en un plan integral de caminos donde se proyecta el de Manresa a Cardona

Lo surienc Albert Fàbrega abrió la segunda sesión de trabajo de las séptimas jornadas organizadas por el Centro de Estudios del Bages, dedicadas a los caminos históricos, con la conferencia «De Manresa a Cardona. Sube pólvora y baja sal». Dividió la exposición en dos partes: de Manresa a Cardona y de Cardona a Solsona. La actual carretera C-55 se construyó entre los años 1849 y 1860. Las obras públicas iban a un ritmo lento, a pesar de que en 1852 ya se trabajaba en los alrededores de Súria, pero en 1860 todavía se estaban subastando obras en diferentes tramos de la carretera. Menciona los caminos romanos que dividían en tres categorías: vías públicas, vecinales y privadas. Existía el camino real de Manresa a Cardona como vía pública, pero hasta el siglo XV no hay referencias claras. Parla de las características, mantenimiento, financiación, seguridad, transporte y legislación. A partir del 1750 se mejoran los caminos y se hacen de nueces. Del XIX, comenta la red racional de carreteras: el 1805 en un plan integral de caminos donde se proyecta el de Manresa a Cardona. Trazado, puentes y fuentes que utiliza, fundamentalmente itinerarios militares.

De Cardona a Solsona hacen ensanchar los caminos por motivos militares. El 1861 se diseñan las obras, el 1863 se está trabajando, el 1867 estaban avanzadas, pero el 1872 todavía se subasta algún nuevo tramo y no se asfalta con graba hasta el 1926. El abogado Lluís Matamala, en formado píldora, inició las comunicaciones sobre los caminos como patrimonio público y su protección. Explica que el uso de los caminos públicos son aquellos por donde se puede transitar sin que nadie pose impedimentos. Parla del patrimonio material de los caminos y del cultural a su alrededor. Hay de propiedad pública (expropiaciones) y de propiedad privada con uso público: la usucapión, cuando la Administración adquiere un camino privado sometido a uso público, y actúa como propietaria de forma manifiesta durante un periodo de veinte años ininterrumpidamente. Los caminos públicos normalmente forman red y los privados van a parar a los campos para uso del campesino. Menciona las clases de caminos y su catalogación en siete tipologías. Assumpta Muset, doctora en Historia moderna, nacida en Collbató, hizo una comunicación sobre los caminos al monasterio de Montserrat. Los cuatro grandes confluían arriba el monasterio: Collbató, Monistrol, la Puebla de la Guardia y Marganell. Los describe en detalle y explica quién los usaba: peregrinos y turistas, que configuraron una red de hostales y herrerías, así como el transporte en mulas.

El editor Jordi Suades se centró en el antiguo romeu de Manresa a Montserrat por Castellgalí. Y Sant Pere de Vilamarics. Menciona el camino real de Manresa en Esparreguera, la importancia estratégica de Castellgalí con dos caminos: uno junto a la riera y uno de más interior. Uno de los caminos va directamente de Castell-galí a Montserrat. Remarca el hostal de los Amigant y una carnicería a principios del XVII, con una población dispersa… La historiadora Mireia Vila Cortina explicó los portales y caminos de la villa de Santpedor. Se apoya en los estudios de Josep M. Freixas para explicar la evolución viaria que divide en tres etapas básicas: entre la primera y la segunda hay la fundación de la parroquia. Los caminos se consolidan a la baja edad mediana prácticamente hasta el siglo XIX o comienzo del XX. Menciona el camino de Manresa a Castell-nuevo, otro de la época romana hacia Vic, a la edad mediana hacia Berga y hacia Cardona y la importancia de la calle Transversal al siglo XVI. Explica, entre otros, los enlaces con las rutas comerciales y los caminos reales. El 1860 se hace el camino vecinal hasta Manresa, que no se allanó hasta el 1930, y el camino transversal de Navarcles en Callús es de la década del 1970. La arqueóloga Raquel Valdenebro se centró a «Vivir dentro de la muralla de Manresa», e hizo mención de los portales, los puentes y los caminos. El historiador Jordi Piñero hizo unas consideraciones sobre el antiguo camino real de Can Maçana. El especialista en historia económica Lluís Virósgeneralizó sobre «La transformación de caminos reales en caro-rendiste». Para cerrar el acto, Jordi Griera presentó una comunicación sobre «El camino real de Barcelona a Manresa por el cuello de Daví».

Quieres venir a aviar el ganado?

El Parc Nacional d’Aigüestortes y l’Estany de Sant Maurici proponen que te conviertas en pastor una mañana entera.

El Parque Nacional d’Aigüestortes y l’Estany de Sant Maurici propone que te conviertas en pastor a lo largo de toda una mañana. La salida está prevista para el sábado 16 de febrero, desde el Ecomuseu Los Pastores del Valle de Àssua de Llessui y te permitirá conocer los extraordinarios paisajes del valle acompañado de uno de los pastores de Llessui, que sacará las ovejas a pacer. La actividad te enseñará las técnicas de aviar el ganado en época invernal, cuando los animales no se alejan demasiado del pueblo.

El Parque Nacional d’Aigüestortes es el único parque nacional de Cataluña. Tiene un paisaje de alta montaña y una gran riqueza de fauna, vegetación y agua con casi doscientos estaños. La excursión empezará a las 9 de la mañana y si estás interesado deberás hacer inscripción previa en pnaiguestortes@gencat.cat.

El bufet de quesos más grande del mundo abre puertas muy cerca de Gerona

Después de cuatro años de cuidadosa selección, Les Grands Buffets exponen a Narbona 110 quesos de toda Europa con 70 referencias de vino occitano

Narbona, capital de los quesos? Esta mañana se ha inaugurado en Les Grands Buffets de la ciudad occitana el buffet de quesos más grande del mundo, con 110 variedades expuestas procedentes de toda Europa y una carta de vinos con 70 referencias propias de la región. Una de las variedades queseras, el “Tomme Catalán”, proviene de Cataluña, concretamente del Alt Urgell.

Después de cuatro años de cuidadosa selección, hoy el bufete especializado en este derivado lácteo ha abierto sus puertas con una oferta que va rotando según la estación y donde se llegarán a mostrar hasta 200 tipologías.

Según el director de Les Grands Buffets de Narbona, Louis Privado, en 2014 se contabilizaron 600 españoles por año que visitaron los bufetes, y ahora las cifras rondan los 30.000. Situado poco más de una hora en tren o en coche desde Girona, el objetivo de sus promotores es que el espacio gastronómico se convierta en un auténtico escaparate de la cocina tradicional francesa, haciendo hincapié en los quesos y los vinos.

Uno de los queseros encargados de hacer la selección, Xavier Thuret, confiesa que uno de sus quesos preferidos es un “Pecorino” empebrat, aunque “la gracia es poder probar un poco de todo” y que sea el comensal quien decida.

La inauguración del buffet es una de las actividades que se enmarcan en la celebración dem quinto aniversario de Renfe-SNCF, invitando a la prensa catalana e internacional en el acto.

El pastor, el bombero de los bosques

Pere vive cabreado, pero el suyo es un cabreo feliz. Desde hace casi dos décadas pace por las montañas de Montblanc. Su manada tiene una misión: limpiar los bosques. Sus cabras nos salvan de los incendios

Todo el mundo cuando cumple 18 años lo celebra como vol. Lo Pere Domènech (1958) cogió uno Citroën que le habían prestado y se fue a comprar una cabra. Al llegar a casa le dijo al padre: “Llega preñada!”. Al ninguno de unos meses nacieron dos hembras. Ya tenía tres. Este era el mejor regalo que le podían hacer: tener una manada de cabras en Vimbodí, su pueblo. posó los cuernos hasta que lo consiguió y ahora tiene unas 400. Pero vamos paso a paso, cabra a cabra.

Su objetivo era ir sumando por, cada vez, hacer la manada más grande. Su obsesión vendía de lejos, lo había mamado siempre en casa. Cuando era pequeño, su padre y su padrino tenían una manada de unas 100 cabras y una decena de vacas de leche. Pero un día, cuando él era encara un mozo de 11 años, a casa se vendieron las reses para dedicarse únicamente a la cura de las tierras. “El padre cuando vio que volvía a llevar una cabra a casa soltó un buen ‘mecagondéu’, pero yo quería salir a pacer como lo había visto hacer al padrino”, explica. Porque el padrino había intentado pacer, incluso, cuando era ilegal. Sí, entre las muchas prohibiciones del franquismo también había la de poder entrar con la manada en algunos bosques. Ni libertad para las cabras.

Todo estaba prohibido. Pero, para entenderlo, había que remontarse a finales del siglo XIX y principios del XX. Como consecuencia de la desamortización de tierras y de unas fuertes trombas de agua, los bosques de la Conca de Barberà quedaron destrozados. A la vez, los troncos de encina eran casi piezas de oro y había quién se dedicaba a arrancarlas para venderlas y hacer el primer céntimo. Esto hizo que, ya en pleno franquismo, se instaurara una política forestal para repoblar y proteger los bosques. O, mejor dicho, una política de cierre, porque nadie podía posar los pies.

Todo era contraproducente en plena dictadura. Se dedicaron a plantar pino rojo, pero los pastores no podían ir con la manada. “El padrino intentaba entrar a pacer, pero tenía que hacerlo a hurtadillas. Incluso alguna vez había pagado algunos calerets a algún guarda para colarse”, confiesa Pere. Eran en 50 y 60, otros tiempos. Una época en que el aislamiento también afectó los bosques hasta convertirlos en una “auténtica selva”. La repoblación los rellenó de troncos, rames y malas hierbas. El chispazo que necesita el fuego para arrasar un territorio.Por suerte, ninguna chispa ni ningún rayo va brotar. Pero no fue hasta el 2001 cuando lo Pere consiguió iniciar un gran trabajo de apertura, de liberación, de protección, de limpieza de los bosques. Tuvo que esperar a cambiar de siglo para entrar a pacer con la manada por las comarcas de Rojales, una pedanía de Montblanc. Y lo pudo hacer gracias a un proyecto piloto. “La administración descubrió la sopa de ajo: que las cabras o las ovejas eran la solución para tener cura de los bosques!”, explica Pere. Dicen que los fuegos del verano se apagan en invierno. Y lo Pere ya hace 18 años que trabaja.

Casi dos décadas quitándose a las séis de la mañana para salir a pacer. Suena el despertador, se posa las botas y la gorra, coge el zurrón -con dos bocadillos, una pieza de fruta, una cerveza y agua- y ensarta bosque arriba. Desde Vimbodí tiene casi una hora de coche para llegar arriba de todo, donde las cabras lo esperan dentro de un pequeño corral. A las nueve de la mañana abre las puertas y todas echan a correr. Pere, las cabras y la Estrella, su perra, tienen por adelantado siete horas de pasto. Esto se repite de lunes a domingo. Desde el mes de junio hasta medios de noviembre. Haga frío o calor, nieve o llueva. “Soy feliz. Si volviera a nacer haría el mismo”, asegura sonriente. Solo hay una cosa que odia: el paraguas. “A veces, si llueve muy fuerte, no tengo cabe más remedio que protegerme bajo este utensilio”, añade. Siempre ha hecho el mismo y dice que lo seguirá haciendo hasta que se jubile.

Esta es un trabajo que te obliga a pasar muchas horas fuera de casa y que no sabe qué son unos días de vacaciones. Por eso, Pere ya advirtió su compañera cuando festejaban: “Le dije: ‘A mí el que me gusta es esto’. Pero siempre lo ha entendido. De hecho, si tengo una cosa clara es que el más importante es hacer piña con la familia”. Lo cree y lo ha transmitido a sus tres hijos: Pere, la Nuria y el Pau. Han crecido en este rescoldo y han querido dar continuidad a los años de trabajo y sudor del padre. El hijo grande decidió que quería quedarse en casa para tener cura de los campos. La Nuria, psicóloga de profesión, dedica sus ratos libres a darle un golpe de mano con el papeleo y los meses de verano elabora quesos. Y el pequeño, el Pau, ha estudiado en la Escuela de Capacitación Agraria. De momento, los ayuda cuando lo necesitan, pero se gana el jornal fuera de casa. “Siempre tendrá la puerta abierta, ya lo sabe”, asegura Pere con aquel tono que mezcla protección y orgullo. Y confiesa que, justamente, el único que le sabe mal es que, por culpa del trabajo, no ha podido estar en casa o con los hijos todo el que habría querido: “Algunas veces quizás se han tenido que joder los otros por culpa mía. Por suerte, si he cometido un error, he intentado no volver a tropezar”.

Tiene muchas horas para detectar las decisiones desacertadas. Como mínimo, siete cada día. Si le preguntas qué cabòries tiene mientras pasto, Pere responde explicando una pequeña anécdota. “Un día se encuentran un pastor y un filósofo. El filósofo le pregunta al pastor: ‘Qué piensas, tú?’ Y el pastor le dice: ‘Yo no pienso gran cosa, ya tengo la cabaña llena de queso. Eres tú quien tienes que pensar’”, narra. Quizás no nos confesará qué piensa pero sí qué canta. La suya es una melodía llena de erres. El sonido de esta letra encisa a la manada, lo hace creer. Y lo tiene muy muy enseñado. Él, con la colaboración de la Estrella, dice que pasto de oído, no de vista. No hace falta que vea las cabras por saber por donde se mueven. Distingue todos los instrumentos de la orquesta, cada esquella es única. Las identifica por el sonido y por sus características físicas. “Hace pocos días, una ingeniera vino a hacer una inspección y cuando acabó me dijo: ‘No has perdido nada?’. Yo le dije que sí, que me faltaban dos cabras –una blanca y banyuda con un collar de color rojo y otra de rosseta, pequeña–, pero que confiaba que al atardecer las encontraría al corral. Se quedó paralizada, no se lo podía creer”, asegura. Cómo en cualquier oficio, cada cual conoce qué se esconde entre bambalinas. Cada cual conoce su manada.

Reconoce la manada, pero también el bosque. Ha paseado tantas veces que te podría identificar cada pequeño rincón. Por eso trabaja de forma cooperativa con los ingenieros forestales para saber cuál es, en cada momento, la mejor zona para pacer, para limpiar. Él ha podido comprobar como las cabras pueden protegernos de las llamas. Sabe donde hay aquel trozo de árbol que recibió el impacto de un rayo y que, gracias a tener el bosque neto, no consiguió prender fuego. El uso de las manadas para la limpieza del sotobosque es la mejor prevención para evitar los incendios forestales. A la vez, según lo Pere, suponen un ahorro económico y contribuyen positivamente en el desarrollo de las actividades ganaderas. Todo el mundo sale ganando. La administración y los ganaderos. Los ganaderos y la administración. Y, por extensión, el resto de ciudadanos que pasean por los bosques catalanes. Bosques netos y cabras muy alimentadas. Un hecho que acaba repercutiendo en la calidad de la carne. “El ganado que pasto produce una carne buenísima. También es más cara, pero los consumidores tienen que valorar el gusto”, detalla Pere.

Lo explica sabiendo que el consumo de carne ha disminuido. Pero él continúa trabajando, satisfecho, feliz con su trabajo y cabreado: las cabras son su vida. Si existe un cabreo bonito, este es lo de Pere.

Pastoreo 3.0

La Universidad de Alicante aprovecha el tradicional paso de las ovejas por la Cañada Real que atraviesa el Campus de San Vicente para mostrar las posibilidades de la ganadería trashumante con las nuevas tecnologías

El año pasado, con motivo del décimo aniversario de la señalización de la Cañada Real que atraviesa el Campus de San Vicente, la Facultad de Derecho de la Universidad de Alicante ya organizó unas jornadas sobre el pasado, el presente y el futuro de las vías pecuarias.

Dentro de esta iniciativa y teniendo en cuenta la Declaración de Naciones Unidas sobre los Derechos de los Labradores y de otras Personas que Trabajan en Zonas Rurales, la universidad insiste en poner en valor la importancia de estas vías pecuarias y de la ganadería extensiva y trashumante para la sociedad del siglo XXI.

La profesora del Departamento de Derecho Administrativo, Mercedes Ortiz, destaca los valores de esta práctica tradicional. Se trata de una actividad económica y medioambientalmente sostenible que gracias a los avances tecnológicos es mucho menos dura para aquellos que trabajan en el campo.

En la Comunitat Valenciana tenemos unos 14.000 kilómetros de cañadas o vías pecuarias, de las cuales algo más de 3.500 kilómetros se encuentran en la provincia de Alicante.

Estas vías se empezaron a utilizar por el hombre en la búsqueda de buenos pastos para sus ganados en la Baja Edad Media, en el siglo XIII y están protegidas por el derecho foral valenciano.

Son algunos datos de la importancia de esta actividad que van más allá de la curiosidad del paso de las ovejas por el campus universitario.

Y de todo ello hemos hablado con la profesora Mercedes Ortiz.

1.304 versos y la épica de la trashumancia

En el año 1948 cuatro pastores de la Montaña Leonesa (Prioro y Boca de Huérgano) dejaron constancia en un extenso poema escrito jornada a jornada de su viaje trashumante dirigiendo casi un centenar de yeguas desde León hasta la provincia de Ciudad Real.

Ahora, el investigador Joaquín Serrano publica un exhaustivo análisis de este pequeño tesoro etnográfico leonés.

Puedes acceder a la entrevista aquí.