Caminos ganaderos

Del XIX, Albert Fàbrega comenta la red racional de carreteras: el 1805 en un plan integral de caminos donde se proyecta el de Manresa a Cardona

Lo surienc Albert Fàbrega abrió la segunda sesión de trabajo de las séptimas jornadas organizadas por el Centro de Estudios del Bages, dedicadas a los caminos históricos, con la conferencia «De Manresa a Cardona. Sube pólvora y baja sal». Dividió la exposición en dos partes: de Manresa a Cardona y de Cardona a Solsona. La actual carretera C-55 se construyó entre los años 1849 y 1860. Las obras públicas iban a un ritmo lento, a pesar de que en 1852 ya se trabajaba en los alrededores de Súria, pero en 1860 todavía se estaban subastando obras en diferentes tramos de la carretera. Menciona los caminos romanos que dividían en tres categorías: vías públicas, vecinales y privadas. Existía el camino real de Manresa a Cardona como vía pública, pero hasta el siglo XV no hay referencias claras. Parla de las características, mantenimiento, financiación, seguridad, transporte y legislación. A partir del 1750 se mejoran los caminos y se hacen de nueces. Del XIX, comenta la red racional de carreteras: el 1805 en un plan integral de caminos donde se proyecta el de Manresa a Cardona. Trazado, puentes y fuentes que utiliza, fundamentalmente itinerarios militares.

De Cardona a Solsona hacen ensanchar los caminos por motivos militares. El 1861 se diseñan las obras, el 1863 se está trabajando, el 1867 estaban avanzadas, pero el 1872 todavía se subasta algún nuevo tramo y no se asfalta con graba hasta el 1926. El abogado Lluís Matamala, en formado píldora, inició las comunicaciones sobre los caminos como patrimonio público y su protección. Explica que el uso de los caminos públicos son aquellos por donde se puede transitar sin que nadie pose impedimentos. Parla del patrimonio material de los caminos y del cultural a su alrededor. Hay de propiedad pública (expropiaciones) y de propiedad privada con uso público: la usucapión, cuando la Administración adquiere un camino privado sometido a uso público, y actúa como propietaria de forma manifiesta durante un periodo de veinte años ininterrumpidamente. Los caminos públicos normalmente forman red y los privados van a parar a los campos para uso del campesino. Menciona las clases de caminos y su catalogación en siete tipologías. Assumpta Muset, doctora en Historia moderna, nacida en Collbató, hizo una comunicación sobre los caminos al monasterio de Montserrat. Los cuatro grandes confluían arriba el monasterio: Collbató, Monistrol, la Puebla de la Guardia y Marganell. Los describe en detalle y explica quién los usaba: peregrinos y turistas, que configuraron una red de hostales y herrerías, así como el transporte en mulas.

El editor Jordi Suades se centró en el antiguo romeu de Manresa a Montserrat por Castellgalí. Y Sant Pere de Vilamarics. Menciona el camino real de Manresa en Esparreguera, la importancia estratégica de Castellgalí con dos caminos: uno junto a la riera y uno de más interior. Uno de los caminos va directamente de Castell-galí a Montserrat. Remarca el hostal de los Amigant y una carnicería a principios del XVII, con una población dispersa… La historiadora Mireia Vila Cortina explicó los portales y caminos de la villa de Santpedor. Se apoya en los estudios de Josep M. Freixas para explicar la evolución viaria que divide en tres etapas básicas: entre la primera y la segunda hay la fundación de la parroquia. Los caminos se consolidan a la baja edad mediana prácticamente hasta el siglo XIX o comienzo del XX. Menciona el camino de Manresa a Castell-nuevo, otro de la época romana hacia Vic, a la edad mediana hacia Berga y hacia Cardona y la importancia de la calle Transversal al siglo XVI. Explica, entre otros, los enlaces con las rutas comerciales y los caminos reales. El 1860 se hace el camino vecinal hasta Manresa, que no se allanó hasta el 1930, y el camino transversal de Navarcles en Callús es de la década del 1970. La arqueóloga Raquel Valdenebro se centró a «Vivir dentro de la muralla de Manresa», e hizo mención de los portales, los puentes y los caminos. El historiador Jordi Piñero hizo unas consideraciones sobre el antiguo camino real de Can Maçana. El especialista en historia económica Lluís Virósgeneralizó sobre «La transformación de caminos reales en caro-rendiste». Para cerrar el acto, Jordi Griera presentó una comunicación sobre «El camino real de Barcelona a Manresa por el cuello de Daví».

Quieres venir a aviar el ganado?

El Parc Nacional d’Aigüestortes y l’Estany de Sant Maurici proponen que te conviertas en pastor una mañana entera.

El Parque Nacional d’Aigüestortes y l’Estany de Sant Maurici propone que te conviertas en pastor a lo largo de toda una mañana. La salida está prevista para el sábado 16 de febrero, desde el Ecomuseu Los Pastores del Valle de Àssua de Llessui y te permitirá conocer los extraordinarios paisajes del valle acompañado de uno de los pastores de Llessui, que sacará las ovejas a pacer. La actividad te enseñará las técnicas de aviar el ganado en época invernal, cuando los animales no se alejan demasiado del pueblo.

El Parque Nacional d’Aigüestortes es el único parque nacional de Cataluña. Tiene un paisaje de alta montaña y una gran riqueza de fauna, vegetación y agua con casi doscientos estaños. La excursión empezará a las 9 de la mañana y si estás interesado deberás hacer inscripción previa en pnaiguestortes@gencat.cat.

El bufet de quesos más grande del mundo abre puertas muy cerca de Gerona

Después de cuatro años de cuidadosa selección, Les Grands Buffets exponen a Narbona 110 quesos de toda Europa con 70 referencias de vino occitano

Narbona, capital de los quesos? Esta mañana se ha inaugurado en Les Grands Buffets de la ciudad occitana el buffet de quesos más grande del mundo, con 110 variedades expuestas procedentes de toda Europa y una carta de vinos con 70 referencias propias de la región. Una de las variedades queseras, el “Tomme Catalán”, proviene de Cataluña, concretamente del Alt Urgell.

Después de cuatro años de cuidadosa selección, hoy el bufete especializado en este derivado lácteo ha abierto sus puertas con una oferta que va rotando según la estación y donde se llegarán a mostrar hasta 200 tipologías.

Según el director de Les Grands Buffets de Narbona, Louis Privado, en 2014 se contabilizaron 600 españoles por año que visitaron los bufetes, y ahora las cifras rondan los 30.000. Situado poco más de una hora en tren o en coche desde Girona, el objetivo de sus promotores es que el espacio gastronómico se convierta en un auténtico escaparate de la cocina tradicional francesa, haciendo hincapié en los quesos y los vinos.

Uno de los queseros encargados de hacer la selección, Xavier Thuret, confiesa que uno de sus quesos preferidos es un “Pecorino” empebrat, aunque “la gracia es poder probar un poco de todo” y que sea el comensal quien decida.

La inauguración del buffet es una de las actividades que se enmarcan en la celebración dem quinto aniversario de Renfe-SNCF, invitando a la prensa catalana e internacional en el acto.

El pastor, el bombero de los bosques

Pere vive cabreado, pero el suyo es un cabreo feliz. Desde hace casi dos décadas pace por las montañas de Montblanc. Su manada tiene una misión: limpiar los bosques. Sus cabras nos salvan de los incendios

Todo el mundo cuando cumple 18 años lo celebra como vol. Lo Pere Domènech (1958) cogió uno Citroën que le habían prestado y se fue a comprar una cabra. Al llegar a casa le dijo al padre: “Llega preñada!”. Al ninguno de unos meses nacieron dos hembras. Ya tenía tres. Este era el mejor regalo que le podían hacer: tener una manada de cabras en Vimbodí, su pueblo. posó los cuernos hasta que lo consiguió y ahora tiene unas 400. Pero vamos paso a paso, cabra a cabra.

Su objetivo era ir sumando por, cada vez, hacer la manada más grande. Su obsesión vendía de lejos, lo había mamado siempre en casa. Cuando era pequeño, su padre y su padrino tenían una manada de unas 100 cabras y una decena de vacas de leche. Pero un día, cuando él era encara un mozo de 11 años, a casa se vendieron las reses para dedicarse únicamente a la cura de las tierras. “El padre cuando vio que volvía a llevar una cabra a casa soltó un buen ‘mecagondéu’, pero yo quería salir a pacer como lo había visto hacer al padrino”, explica. Porque el padrino había intentado pacer, incluso, cuando era ilegal. Sí, entre las muchas prohibiciones del franquismo también había la de poder entrar con la manada en algunos bosques. Ni libertad para las cabras.

Todo estaba prohibido. Pero, para entenderlo, había que remontarse a finales del siglo XIX y principios del XX. Como consecuencia de la desamortización de tierras y de unas fuertes trombas de agua, los bosques de la Conca de Barberà quedaron destrozados. A la vez, los troncos de encina eran casi piezas de oro y había quién se dedicaba a arrancarlas para venderlas y hacer el primer céntimo. Esto hizo que, ya en pleno franquismo, se instaurara una política forestal para repoblar y proteger los bosques. O, mejor dicho, una política de cierre, porque nadie podía posar los pies.

Todo era contraproducente en plena dictadura. Se dedicaron a plantar pino rojo, pero los pastores no podían ir con la manada. “El padrino intentaba entrar a pacer, pero tenía que hacerlo a hurtadillas. Incluso alguna vez había pagado algunos calerets a algún guarda para colarse”, confiesa Pere. Eran en 50 y 60, otros tiempos. Una época en que el aislamiento también afectó los bosques hasta convertirlos en una “auténtica selva”. La repoblación los rellenó de troncos, rames y malas hierbas. El chispazo que necesita el fuego para arrasar un territorio.Por suerte, ninguna chispa ni ningún rayo va brotar. Pero no fue hasta el 2001 cuando lo Pere consiguió iniciar un gran trabajo de apertura, de liberación, de protección, de limpieza de los bosques. Tuvo que esperar a cambiar de siglo para entrar a pacer con la manada por las comarcas de Rojales, una pedanía de Montblanc. Y lo pudo hacer gracias a un proyecto piloto. “La administración descubrió la sopa de ajo: que las cabras o las ovejas eran la solución para tener cura de los bosques!”, explica Pere. Dicen que los fuegos del verano se apagan en invierno. Y lo Pere ya hace 18 años que trabaja.

Casi dos décadas quitándose a las séis de la mañana para salir a pacer. Suena el despertador, se posa las botas y la gorra, coge el zurrón -con dos bocadillos, una pieza de fruta, una cerveza y agua- y ensarta bosque arriba. Desde Vimbodí tiene casi una hora de coche para llegar arriba de todo, donde las cabras lo esperan dentro de un pequeño corral. A las nueve de la mañana abre las puertas y todas echan a correr. Pere, las cabras y la Estrella, su perra, tienen por adelantado siete horas de pasto. Esto se repite de lunes a domingo. Desde el mes de junio hasta medios de noviembre. Haga frío o calor, nieve o llueva. “Soy feliz. Si volviera a nacer haría el mismo”, asegura sonriente. Solo hay una cosa que odia: el paraguas. “A veces, si llueve muy fuerte, no tengo cabe más remedio que protegerme bajo este utensilio”, añade. Siempre ha hecho el mismo y dice que lo seguirá haciendo hasta que se jubile.

Esta es un trabajo que te obliga a pasar muchas horas fuera de casa y que no sabe qué son unos días de vacaciones. Por eso, Pere ya advirtió su compañera cuando festejaban: “Le dije: ‘A mí el que me gusta es esto’. Pero siempre lo ha entendido. De hecho, si tengo una cosa clara es que el más importante es hacer piña con la familia”. Lo cree y lo ha transmitido a sus tres hijos: Pere, la Nuria y el Pau. Han crecido en este rescoldo y han querido dar continuidad a los años de trabajo y sudor del padre. El hijo grande decidió que quería quedarse en casa para tener cura de los campos. La Nuria, psicóloga de profesión, dedica sus ratos libres a darle un golpe de mano con el papeleo y los meses de verano elabora quesos. Y el pequeño, el Pau, ha estudiado en la Escuela de Capacitación Agraria. De momento, los ayuda cuando lo necesitan, pero se gana el jornal fuera de casa. “Siempre tendrá la puerta abierta, ya lo sabe”, asegura Pere con aquel tono que mezcla protección y orgullo. Y confiesa que, justamente, el único que le sabe mal es que, por culpa del trabajo, no ha podido estar en casa o con los hijos todo el que habría querido: “Algunas veces quizás se han tenido que joder los otros por culpa mía. Por suerte, si he cometido un error, he intentado no volver a tropezar”.

Tiene muchas horas para detectar las decisiones desacertadas. Como mínimo, siete cada día. Si le preguntas qué cabòries tiene mientras pasto, Pere responde explicando una pequeña anécdota. “Un día se encuentran un pastor y un filósofo. El filósofo le pregunta al pastor: ‘Qué piensas, tú?’ Y el pastor le dice: ‘Yo no pienso gran cosa, ya tengo la cabaña llena de queso. Eres tú quien tienes que pensar’”, narra. Quizás no nos confesará qué piensa pero sí qué canta. La suya es una melodía llena de erres. El sonido de esta letra encisa a la manada, lo hace creer. Y lo tiene muy muy enseñado. Él, con la colaboración de la Estrella, dice que pasto de oído, no de vista. No hace falta que vea las cabras por saber por donde se mueven. Distingue todos los instrumentos de la orquesta, cada esquella es única. Las identifica por el sonido y por sus características físicas. “Hace pocos días, una ingeniera vino a hacer una inspección y cuando acabó me dijo: ‘No has perdido nada?’. Yo le dije que sí, que me faltaban dos cabras –una blanca y banyuda con un collar de color rojo y otra de rosseta, pequeña–, pero que confiaba que al atardecer las encontraría al corral. Se quedó paralizada, no se lo podía creer”, asegura. Cómo en cualquier oficio, cada cual conoce qué se esconde entre bambalinas. Cada cual conoce su manada.

Reconoce la manada, pero también el bosque. Ha paseado tantas veces que te podría identificar cada pequeño rincón. Por eso trabaja de forma cooperativa con los ingenieros forestales para saber cuál es, en cada momento, la mejor zona para pacer, para limpiar. Él ha podido comprobar como las cabras pueden protegernos de las llamas. Sabe donde hay aquel trozo de árbol que recibió el impacto de un rayo y que, gracias a tener el bosque neto, no consiguió prender fuego. El uso de las manadas para la limpieza del sotobosque es la mejor prevención para evitar los incendios forestales. A la vez, según lo Pere, suponen un ahorro económico y contribuyen positivamente en el desarrollo de las actividades ganaderas. Todo el mundo sale ganando. La administración y los ganaderos. Los ganaderos y la administración. Y, por extensión, el resto de ciudadanos que pasean por los bosques catalanes. Bosques netos y cabras muy alimentadas. Un hecho que acaba repercutiendo en la calidad de la carne. “El ganado que pasto produce una carne buenísima. También es más cara, pero los consumidores tienen que valorar el gusto”, detalla Pere.

Lo explica sabiendo que el consumo de carne ha disminuido. Pero él continúa trabajando, satisfecho, feliz con su trabajo y cabreado: las cabras son su vida. Si existe un cabreo bonito, este es lo de Pere.

Pastoreo 3.0

La Universidad de Alicante aprovecha el tradicional paso de las ovejas por la Cañada Real que atraviesa el Campus de San Vicente para mostrar las posibilidades de la ganadería trashumante con las nuevas tecnologías

El año pasado, con motivo del décimo aniversario de la señalización de la Cañada Real que atraviesa el Campus de San Vicente, la Facultad de Derecho de la Universidad de Alicante ya organizó unas jornadas sobre el pasado, el presente y el futuro de las vías pecuarias.

Dentro de esta iniciativa y teniendo en cuenta la Declaración de Naciones Unidas sobre los Derechos de los Labradores y de otras Personas que Trabajan en Zonas Rurales, la universidad insiste en poner en valor la importancia de estas vías pecuarias y de la ganadería extensiva y trashumante para la sociedad del siglo XXI.

La profesora del Departamento de Derecho Administrativo, Mercedes Ortiz, destaca los valores de esta práctica tradicional. Se trata de una actividad económica y medioambientalmente sostenible que gracias a los avances tecnológicos es mucho menos dura para aquellos que trabajan en el campo.

En la Comunitat Valenciana tenemos unos 14.000 kilómetros de cañadas o vías pecuarias, de las cuales algo más de 3.500 kilómetros se encuentran en la provincia de Alicante.

Estas vías se empezaron a utilizar por el hombre en la búsqueda de buenos pastos para sus ganados en la Baja Edad Media, en el siglo XIII y están protegidas por el derecho foral valenciano.

Son algunos datos de la importancia de esta actividad que van más allá de la curiosidad del paso de las ovejas por el campus universitario.

Y de todo ello hemos hablado con la profesora Mercedes Ortiz.

1.304 versos y la épica de la trashumancia

En el año 1948 cuatro pastores de la Montaña Leonesa (Prioro y Boca de Huérgano) dejaron constancia en un extenso poema escrito jornada a jornada de su viaje trashumante dirigiendo casi un centenar de yeguas desde León hasta la provincia de Ciudad Real.

Ahora, el investigador Joaquín Serrano publica un exhaustivo análisis de este pequeño tesoro etnográfico leonés.

Puedes acceder a la entrevista aquí.

“Los caminos ganaderos tienen potencial turístico y son patrimonio”

En Cataluña, se estima que la red de caminos ganaderos de la trashumancia engloba 20.000 kilómetros. Ahora, se hace un primer inventario, con el camino que une la Cerdaña y el Penedés.

Entrevista a Pere Porta, director del IDAPA.

Cuáles son los orígenes del proyecto Trashumancia y Caminos Ganaderos?
A finales del 2009, a raíz de una colaboración de la Fundación del Mundo Rural y el Idapa, constituimos un grupo de trabajo con diferentes personas a escala de Cataluña, y comenzamos diferentes líneas de trabajo. Así y hasta ahora, se ha elaborado un informe sobre el estado de la red de caminos, con recomendaciones y propuestas; y un mapa de caminos ganaderos, jornadas, un documento sobre la trashumancia a las vías pecuarias. También se ha creado un web, el Transhumància.cat, en el cual abocamos toda la documentación. El 2015, iniciamos el trabajo con los ayuntamientos de Santa Margarida i els Monjos, Lluçà y Llívia con el objetivo de crear el camino ganadero de Marina, que enlaza la Cerdaña y el Penedès. El 2016, organizamos el primer congreso sobre trashumancia y caminos ganaderos, del cual ahora hemos publicado las conclusiones.

Cuál es el objetivo final de todo el proyecto, a largo plazo?
Es aportar conocimientos, cartografía, contenidos y propuestas para elaborar materiales, documentos que constituyan una base sólida para futuras actuaciones. La trashumancia y los caminos ganaderos constituyen un patrimonio cultural, histórico, arquitectónico, paisajístico y ecológico imprescindible, que hay que potenciar y preservar.
La trashumancia es una actividad ganadera muy minoritaria.
Sí. De hecho, se mantiene todavía alguna actividad en Llívia, en la Cerdaña, donde celebran la subida de las manadas a la montaña y algo en el Pallars, pero la actividad va a la baja porque ya se utilizan otros sistemas para moverlos. El 2015 y según datos del Departamento de Agricultura se movieron hacia 2.330 ovejas y cabras a pie y un número similar en camión. Por el contrario, en vacuno las cifras son de 867 a pie y 3.778 en transporte motorizado. Y solo 86 potras o caballos hicieron trashumancia hacia los pastos.

Con esta realidad sobre el uso tradicional, con qué nuevos usos y finalidades se tendrían que mantener los caminos ganaderos?
Conservar o intentar recuperar las vías es importante y útil para el mantenimiento de territorio. Consideramos que pueden construir productos de promoción turística, de senderismo y conocimiento del territorio, pero tener estos caminos netos también sirve para hacer una función muy importante de prevención de incendios. Creemos que también puede generar una pequeña actividad económica y a la vez apoyar a la pervivencia de la trashumancia, una actividad ancestral ahora con otros usos.

La red de caminos, que cruza todo el país para ir hacia los pastos de verano, qué alcance tiene y en qué estado se encuentra?
El Departamento de Agricultura tiene clasificados 77 caminos ganaderos a las comarcas barcelonesas, que suman 234 kilómetros; a las gerundenses existen 57 caminos, que engloban 150 kilómetros; a las tarraconenses, 478 caminos ganaderos y 1.409 kilómetros, y a la demarcación de Lleida son 135 caminos y 595 kilómetros. En total, los caminos ganaderos clasificados actualmente en todo el país suman 2.390 kilómetros, pero se estima que existen unos 20.000 kilómetros. El Valle de Arán, el Pallars Sobirà y el norte del Alt Urgell, la Cerdaña y lo Ripollès son comarcas que todavía reciben ganado y donde se mantiene un poco la trashumancia, bien sea a pie o en vehículos. En verano, el ganado en la montaña está.

Las conclusiones del congreso hacia donde apuntan?
Se trataron tres ejes: la infraestructura, el marco legal y usos complementarios como por ejemplo los turísticos, los trashumantes ganaderos y el futuro de la ganadería extensiva. Las tres conclusiones principales son que hay que avanzar en la clasificación de los caminos ganaderos de Cataluña, porque ahora solo tenemos un mapa, pero no están inventariados. Ahora le damos un impulso, a través de la prueba piloto del camino de la Marina, iniciando el proceso administrativo de inventariar un camino. Empezamos por el tramo de la Cerdaña y tiene que servir para generar la metodología para ir inventariando el resto.
Teóricamente y desde hace siglos, las vías pecuarias están legalmente protegidas, y no se pueden cortar ni inundar, etc.

Sí, legalmente es así, pero no tenemos el inventario hecho. El paso siguiente es generar figuras de protección. La segunda medida es intentar aportar oportunidades económicas para abrir algunos caminos ganaderos y trashumantes. De hecho, el camino de la Marina pretende ser un producto turístico, y un elemento de promoción del territorio.

Por lo tanto, los caminos tienen un potencial económico?
Un doble potencial. Por un lado, reconocer este valor de patrimonio cultural y natural ya es importante para el territorio. A banda, hay la actividad económica que pueda generar, sobre todo turística. La idea es vincular, a través de los caminos, el pastor, la ganadería y el producto local, reivindicando estos recursos.

Presentación de la Asociación Camino Ganadero de Marina

El pasado día 28 de noviembre tuvo lugar la presentación de la Asociación Camino Ganadero de Marina a Sta. Cruz de Jutglar, un lugar importante dentro de este camino ganadero, tan antiguo que transcórre un buen montón de parajes muy diferentes de nuestro país.

De de nuestro grupo, Lluçanès Tierra de Transhumància, hemos sido siempre activos en este proyecto. Lo hemos hecho nacer junto a Joan Rovira y otras personas que han ayudado a impulsarlo. Hay que destacar el impulso técnico y decidido que se ha hecho desde el ayuntamiento de Santa Margarida i els Monjos.

El empujón de tres ayuntamientos en el 2015 ( Llívia, Lluçà y Sta. Margarida y el Monjes) hizo posible que el proyecto, con cada vez más aceptación, se haya ido tirando grande, hasta tal punto que con la creación de la asociación se prevé que entren muchos más municipios.

El Camino Ganadero de Marina puede ser un eje muy importante de dinamización social y económica… pero hace falta no olvidar se recupera para los rebaños en primer término y para que continuai siendo un corredor biológico.

La consejera Teresa Jordà nos acompañó para visualizar esta tarea tan importante y por tel de dar espaldarazo desde la consejería. Desde la Fundación del Mundo Rural ya se está trabajando por la catalogación de caminos públicos. Una tarea necesaria que desde hace años se reclama.

Quieren recuperar el camino ganadero más antiguo de Cataluña que pasaba por el Lluçanès

La consejera de Agricultura, Ganadería, Pesca y Alimentación, Teresa Jordà, fue ayer por la tarde a la sede del Consorcio del Lluçanès para presentar oficialmente la asociación Camino Ganadero de Marina, una iniciativa capitanejada por los ayuntamientos de Santa Margarida i els Monjos, Llívia y Lluçà que quiere recuperar la ruta de transhumància más antigua de la cual se tiene constancia en Cataluña. El objetivo es tanto promover la protección cultural y ambiental como hacer un foco de dinamización turística y de salvaguarda de la actividad ligada a la ganadería extensiva.

Puedes acceder al vídeo aquí.

 

Un queso de cabra ecológico de Tona es escogido el sexto mejor del mundo

El queso madurado de cabra de la quesería Mas El Garet de Tona (Osona) ha sido reconocido como el sexto mejor queso del mundo en el certamen internacional WorldCheese Awards. Esta variedad ha recibido una medalla de súper oro. El certamen también ha reconocido con una medalla de oro su queso de pimienta y una de plata por el Garrotxa. En el certamen, que se ha celebrado este fin de semana a Bergen (Noruega), se ha presentado 3472 quesos de todo el mundo evaluados por más de 230 expertos de 29 países.

El World Cheese Awards es el certamen más importando internacionalmente en el sector del queso. Entre los quesos que reciben la súper medalla de oro se hace una selección de los 16 mejores que escoge el jurado especializado. Es aquí donde el queso Madurado de Cabra Ecológico Cortijo El Garetlogró la sexta posición mundial.